“a nadie daré una droga mortal aun cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera no daré a ninguna mujer supositorios destructores; mantendré mi vida y mi arte alejado de la culpa “
Este juramento, redactado en el siglo IV antes de cristo y actualizado en la Declaración de Ginebra en el año 1948 sigue vigente como juramento público tomado por los graduados de medicina y vigente también en la orientación de la práctica médica.
Como persona y católica compartir, con los que profesen esta fe, cómo Juan Pablo II nos exhortó que fuéramos decididos y valientes para ser verdaderamente un pueblo al servicio de la vida. “La vida, que es obra de Dios, no debe negarse a nadie, ni siquiera al más pequeño e indefenso” afirmo nuestro papa Benedicto el domingo 4 de febrero de este mismo año
Ratificar también mi compromiso en respetar la constitución chilena.
Creo firmemente en lo que los científicos señalan claramente, que todos tenemos un momento muy preciso de existir y este es el momento de la concepción
A pesar de que la mayor parte de nuestro trabajo consiste en aliviar el dolor, el sufrimiento y la pena que aportan los problemas de salud de nuestros vecinos y beneficiarios, de sus y nuestros seres queridos y también de uno mismo. Acostumbrados también a vivir la muerte como parte de nuestra labor… seguimos sintiendo la ternura , el respeto y la valoración por la vida…
Las personas que trabajamos en salud seguimos encantados con la vida y seguiremos siendo unos apasionados por acoger de la mejor forma posible a las personas, a todas las personas, independiente de la edad, recién concebidos o en el final de la vida.
Muchas gracias
Maria Isabel del Mazo Revuelta
Directora Salud
Corporación Municipal Puente Alto
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