
Cuando la comunidad cuenta su historia, el aprendizaje cobra sentido y la identidad se fortalece
No se trató de un festival de cine profesional sino que del resultado del esfuerzo escolar de un proceso pedagógico, donde el verdadero valor está en el aprendizaje detrás de cada cámara. Durante meses los estudiantes de 3ro y 4to medio del electivo de “Geografía, territorios y desafíos medioambientales” del Liceo San Gerónimo, asumieron el desafío de registrar a vecinas y vecinos, recorrieron las calles y rescataron los recuerdos tras encuentros intergeneracionales donde las vivencias compartidas con integrantes del Club de Adultos Mayores Los 12 Apóstoles, se cruzaron con las preguntas y descubrimientos de los jóvenes. Tras esto, el resultado fue un registro vivo resumido en 4 cortometrajes que enmarcan el hito de cierre del proyecto “Voces y Memorias de San Gerónimo”.
Marcia Noguera, directora del Liceo San Gerónimo, nos contó que este hito nace de una profunda sintonía con la visión comunal que hoy los guía. “Cuando nuestro alcalde Matías Toledo, nos extendió la invitación a las escuelas públicas a levantar proyectos que se vinculen de forma activa y real con el territorio, encontramos el eco perfecto a un anhelo que ya latía con fuerza en nuestro establecimiento. Esta directriz municipal se alineó de una manera natural con el foco pedagógico que los docentes del Liceo San Gerónimo venían sosteniendo con convicción a través de la metodología del aprendizaje basado en proyectos”.
La directora agregó, que en este hito de cierre, también se celebró la decisión de impulsar actividades extra muro donde se invitó a los alumnos a cruzar la reja del liceo para encontrarse con la realidad de su entorno. “En ese caminar se produjo el milagro del encuentro generacional, dos mundos que a veces parecen distantes, la velocidad de la juventud y la calma de la experiencia de las personas mayores. Al rescatar estos relatos, se ha resguardado el alma de San Gerónimo, por eso este hito en el Centro Cultural Juan Estay tiene un significado potente, hoy nuestros y nuestras estudiantes están aquí como verdaderos protagonistas, demostrando que el arte y el rescate patrimonial también les pertenece y nace de sus propias manos”.
Por su parte, Anaí Prado, profesora líder del proyecto, se mostró muy emocionada con el resultado, reforzando que las ideas sólo adquieren el verdadero sentido cuando dejan de ser un concepto y se convierten en una experiencia. “Ver a los estudiantes recorrer su territorio, dialogar con los habitantes y aproximarse a historias que muchas veces permanecen invisibles, demuestra que la educación puede trascender los límites de la sala de clases y transformarse en una práctica situada y vinculada con la realidad”.
Asimismo, la profesora concluyó que una de las principales enseñanzas que quedaron de esta experiencia fue entender que el aprendizaje nunca concluye y que siempre existen nuevas posibilidades para seguir investigando, creando y dialogando con el territorio.
Experiencia que Matías, estudiante de 4to medio valoró. “Al comienzo varios pensamos que sólo teníamos que grabar un video para una nota, pero en la medida que avanzábamos nos fuimos dando cuenta que estábamos haciendo algo mucho más relevante, ya que este proyecto nos enseñó que la educación también puede construir la comunidad, que es importante salir del colegio y conversar con los vecinos para conocer historias del barrio que hoy nos permitan ver el lugar con otros ojos”.
Mientras que su compañera Antonia, agradeció el poder entender que la identidad de San Gerónimo es la unión de generaciones, es el respeto por quienes estuvieron antes y la responsabilidad que tienen de mantener vivas sus historias. “Conversar con personas de la tercera edad me marcó, escuchar sus historias, sus recuerdos y la forma en que describían el barrio de antes y cómo han visto crecer el sector, me hizo comprender que la identidad no se encuentra en los edificios o en las calles, si no que en las personas que han construido este lugar con esfuerzo y cariño”.
A través de las voces, recuerdos y experiencias compartidas, los estudiantes dieron vida a cortometrajes que resguardarán la identidad del barrio porque la juventud no sólo tiene el poder de construir el futuro, sino que también tienen la responsabilidad de cuidar la memoria.
